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NO BASTA CON MIRAR NUESTRA BRÚJULA: HAY QUE OBEDECERLA
19 de octubre de 2026
NO BASTA CON MIRAR NUESTRA BRÚJULA: HAY QUE OBEDECERLA
«Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido.»
Lucas 19:10
¿Alguna vez te has perdido?
Cuando alguien se pierde, no solamente deja de saber dónde está. También deja de saber con certeza por dónde debe continuar.
Puede conocer el lugar al que quiere llegar, pero no encontrar el camino. Puede avanzar durante mucho tiempo y, sin darse cuenta, alejarse cada vez más de su destino.
Eso también puede suceder espiritualmente.
La Biblia dice:
«Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; mas Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros.»
Isaías 53:6
La humanidad no necesitaba solamente mejores instrucciones. Necesitaba un Salvador.
Por eso Jesús declaró:
«Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido.»
Lucas 19:10
Qué maravilloso es saber que, cuando estábamos perdidos, Cristo vino a nuestro encuentro.
Él no esperó que encontráramos solos el camino de regreso. Vino hasta donde estábamos, nos llamó, nos rescató y nos mostró el camino hacia el Padre.
«Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.»
Juan 14:6
Jesús no solamente conoce el camino.
Jesús es el camino.
Y una vez que hemos sido encontrados, necesitamos aprender a caminar siguiendo Su dirección.
La Palabra de Dios es como una brújula que nos orienta en medio de un mundo lleno de voces, caminos y decisiones. Nos muestra qué debemos hacer, qué debemos evitar y hacia dónde debemos dirigir nuestros pasos.
«Lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mi camino.»
Salmos 119:105
Pero una brújula no sirve de mucho si sabemos dónde está y decidimos no mirarla.
Podemos tener la Palabra en nuestras manos y, aun así, caminar en dirección contraria.
La desobediencia es una de las formas más peligrosas de desviarnos: saber qué quiere Dios y, aun así, decidir hacer nuestra propia voluntad.
Jonás es un claro ejemplo, él recibió una instrucción clara: debía ir a Nínive.
Pero en lugar de caminar hacia donde Dios lo enviaba, tomó un barco en dirección contraria.
Jonás no se desvió porque no conociera la voluntad de Dios.
Se desvió porque decidió no obedecerla.
Y su decisión lo llevó a una tormenta.
Pero aun allí, Dios no había terminado con él.
Cuando Jonás volvió su corazón hacia Dios, el Señor volvió a hablarle y le dio nuevamente una dirección:
«Vino palabra de Jehová por segunda vez a Jonás, diciendo: Levántate y ve a Nínive...»
Jonás 3:1-2
Esto revela algo poderoso:
Una desviación no tiene por qué convertirse en tu destino.
Si te has apartado, puedes volver.
Si tomaste un camino equivocado, puedes detenerte.
Si dejaste de mirar a Dios, puedes levantar nuevamente tus ojos hacia Él.
La gracia de Dios todavía puede encontrarte en el lugar donde te desviaste y volver a colocarte en el camino de Su propósito.
Quizás hoy no sabes qué decisión tomar.
Quizás estás atravesando una etapa en la que no ves con claridad qué viene después.
Quizás tienes muchas voces alrededor y no sabes cuál escuchar.
Entonces, no avances guiado solamente por tus emociones, tus temores, las circunstancias o la opinión de los demás.
*Vuelve a tu brújula.
Vuelve a la Palabra.
Vuelve a Dios.*
Cuando no sepas qué camino tomar, pide dirección al Espíritu Santo.
Cuando tengas miedo de avanzar, confía en la Palabra que ilumina tus pasos.
Cuando hayas tomado una dirección equivocada, vuelve al camino correcto.
Y cuando no puedas ver todo el camino, confía en Aquel que ya conoce cada paso que tienes por delante.
«Fíate de Jehová de todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, y él enderezará tus veredas.»
Proverbios 3:5-6
REFLEXIÓN
¿Hay alguna área de mi vida en la que sé cuál es la voluntad de Dios, pero todavía estoy caminando en otra dirección?
¿Estoy permitiendo que la Palabra de Dios guíe realmente mis decisiones, o solamente la escucho sin obedecerla?
¿Qué situación, temor, deseo o distracción podría estar desviando mi atención de Dios?
«Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido.»
Lucas 19:10
¿Alguna vez te has perdido?
Cuando alguien se pierde, no solamente deja de saber dónde está. También deja de saber con certeza por dónde debe continuar.
Puede conocer el lugar al que quiere llegar, pero no encontrar el camino. Puede avanzar durante mucho tiempo y, sin darse cuenta, alejarse cada vez más de su destino.
Eso también puede suceder espiritualmente.
La Biblia dice:
«Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; mas Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros.»
Isaías 53:6
La humanidad no necesitaba solamente mejores instrucciones. Necesitaba un Salvador.
Por eso Jesús declaró:
«Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido.»
Lucas 19:10
Qué maravilloso es saber que, cuando estábamos perdidos, Cristo vino a nuestro encuentro.
Él no esperó que encontráramos solos el camino de regreso. Vino hasta donde estábamos, nos llamó, nos rescató y nos mostró el camino hacia el Padre.
«Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.»
Juan 14:6
Jesús no solamente conoce el camino.
Jesús es el camino.
Y una vez que hemos sido encontrados, necesitamos aprender a caminar siguiendo Su dirección.
La Palabra de Dios es como una brújula que nos orienta en medio de un mundo lleno de voces, caminos y decisiones. Nos muestra qué debemos hacer, qué debemos evitar y hacia dónde debemos dirigir nuestros pasos.
«Lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mi camino.»
Salmos 119:105
Pero una brújula no sirve de mucho si sabemos dónde está y decidimos no mirarla.
Podemos tener la Palabra en nuestras manos y, aun así, caminar en dirección contraria.
La desobediencia es una de las formas más peligrosas de desviarnos: saber qué quiere Dios y, aun así, decidir hacer nuestra propia voluntad.
Jonás es un claro ejemplo, él recibió una instrucción clara: debía ir a Nínive.
Pero en lugar de caminar hacia donde Dios lo enviaba, tomó un barco en dirección contraria.
Jonás no se desvió porque no conociera la voluntad de Dios.
Se desvió porque decidió no obedecerla.
Y su decisión lo llevó a una tormenta.
Pero aun allí, Dios no había terminado con él.
Cuando Jonás volvió su corazón hacia Dios, el Señor volvió a hablarle y le dio nuevamente una dirección:
«Vino palabra de Jehová por segunda vez a Jonás, diciendo: Levántate y ve a Nínive...»
Jonás 3:1-2
Esto revela algo poderoso:
Una desviación no tiene por qué convertirse en tu destino.
Si te has apartado, puedes volver.
Si tomaste un camino equivocado, puedes detenerte.
Si dejaste de mirar a Dios, puedes levantar nuevamente tus ojos hacia Él.
La gracia de Dios todavía puede encontrarte en el lugar donde te desviaste y volver a colocarte en el camino de Su propósito.
Quizás hoy no sabes qué decisión tomar.
Quizás estás atravesando una etapa en la que no ves con claridad qué viene después.
Quizás tienes muchas voces alrededor y no sabes cuál escuchar.
Entonces, no avances guiado solamente por tus emociones, tus temores, las circunstancias o la opinión de los demás.
*Vuelve a tu brújula.
Vuelve a la Palabra.
Vuelve a Dios.*
Cuando no sepas qué camino tomar, pide dirección al Espíritu Santo.
Cuando tengas miedo de avanzar, confía en la Palabra que ilumina tus pasos.
Cuando hayas tomado una dirección equivocada, vuelve al camino correcto.
Y cuando no puedas ver todo el camino, confía en Aquel que ya conoce cada paso que tienes por delante.
«Fíate de Jehová de todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, y él enderezará tus veredas.»
Proverbios 3:5-6
REFLEXIÓN
¿Hay alguna área de mi vida en la que sé cuál es la voluntad de Dios, pero todavía estoy caminando en otra dirección?
¿Estoy permitiendo que la Palabra de Dios guíe realmente mis decisiones, o solamente la escucho sin obedecerla?
¿Qué situación, temor, deseo o distracción podría estar desviando mi atención de Dios?
